Camino a Sudamérica

Descripción de la publicación.

Claudio

2/14/20262 min read

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Camino a Sudamérica

Escribo esto mientras voy en un vuelo rumbo a Bogotá. Ando un poco nervioso por el destino nuevo, pero también por las malditas turbulencias del avión (no hay nada que me ponga más tenso que eso).

Colombia no es el destino final. Solo es una escala de un par de horas antes de tomar el vuelo AV 109 de Avianca rumbo a Montevideo, Uruguay… o como diría Homero Simpson: Uraguey.

Las palmas de mis manos sudan mientras escribo desde el celular. Por la ventana veo una mezcla de costa y montañas, seguramente algún punto de Centroamérica. Para distraerme, estoy escuchando algunas canciones en español de uno de mis playlists descargados para el vuelo.

Nunca me he identificado demasiado con el rock en español, pero reconozco que hay bandas y canciones icónicas tanto de México como de varios países que planeo conocer en este viaje. Así que aproveché el momento de inspiración para poner algunas rolas.

Empecé con Cuca y El Personal, dos grupos muy populares en mi natal Guadalajara. Tal vez hoy suenen anticuados o sean desconocidos para las nuevas generaciones, pero para quienes vivimos los años noventa en la ciudad, son parte de la memoria.

Cuca siempre tuvo fama de ser un grupo irreverente, con letras absurdas o poco serias (como aquella canción sobre una mujer con cara de pizza). Pero cuando se ponían serios, podían ser bastante intensos y hasta perturbadores. Canciones como Don Goyo o Hombre de la Mancha lo demuestran.

El otro grupo, El Personal, tuvo una carrera corta debido a la muerte de su vocalista Julio Haro, pero su primer disco es casi de culto para muchos tapatíos. Sus letras, llenas de humor y referencias a la vida cerca del centro histórico, junto con su mezcla de rock callejero y reggae, capturan una época muy específica de la ciudad.

Mientras escucho estas canciones, pienso que este viaje no solo será cambiar de país, sino también ampliar el mapa musical y cultural. En el camino ya sonó la versión de Que nadie sepa mi sufrir de Hello Seahorse!, una canción que en México muchos conocemos más por su versión en cumbia que por su origen europeo.

Seguramente en los próximos días pasarán por mis audífonos bandas de otros países latinoamericanos: Babasónicos, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs, Aterciopelados, Los Tetas y muchos más.

Porque viajar no es solo ver monumentos o caminar por el casco antiguo de una ciudad. También es escuchar su música, entender su ritmo, hablar con su gente y dejar que el lugar te cambie un poco.

Cierro este texto porque el avión ya va en descenso al aeropuerto de Bogotá. Será mi primer país sudamericano, aunque solo por unas horas, antes de continuar hacia Montevideo.

Solo espero que este sea el inicio de un viaje épico, lleno de aventuras, experiencias y encuentros que me dejen recuerdos suficientes para seguir creciendo.

Al final, como dice mi buen amigo Mario:

Es lo único que nos llevaremos a la tumba.